las cosas claras, señor presidente

La soledad de las cumbres

Publicado: 2018-03-11


Viene Trump a la Cumbre de las Américas a celebrarse en Lima en la quincena de abril, lo ha confirmado la Casa Blanca. Conversará con sus pares latinoamericanos sobre gobernabilidad (él, que tuvo el mismo día de su toma de mando protestas en casi todos los Estados de la Unión), sobre corrupción (PPK, Temer, Peña Nieto, Macri, etc., es como si “el burro hablara de orejas”) y, obviamente, sobre cómo destruir el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

La ciudadanía en el Perú y América Latina siente que esta agenda es una broma ¿Qué podrían decir sobre corrupción gobiernos acusados de corrupción, colusión y asociaciones ilícitas para delinquir antes, durante y después de ejercer funciones en el Estado? El propio anfitrión de esta cumbre está a punto de ser vacado por incapacidad moral demostrando que es una hipocresía desmesurada la reunión de abril. El llamado Grupo de Lima, liderado por Trump, se ha constituido únicamente para tumbarse a Maduro; en el fondo la dichosa cumbre es para derrocar al régimen venezolano y consolidar en la región a corruptas oligarquías funcionales a los intereses geopolíticos y energéticos de EEUU.

Entre los años setentas y ochentas se quemaban banderas yanquis en calles y plazas cada vez que un presidente norteamericano amenazaba con visitarnos. Mucha agua ha corrido bajo el puente de la historia y las mentalidades han cambiado. Hoy la visita de Trump pasa desapercibida y aquel viejo “odio de clase” ha sido desplazado por la cultivada ignorancia y desidia de no saber quién diablos es Donald Trump. A nadie le importa la cumbre salvo por el asueto y la oportunidad de quedarse en casa a ver una película o salir fuera de la ciudad, es casi como semana santa.

A nadie le interesa que este presidente norteamericano sea un agresivo ultraderechista como pocos ha habido en su puesto. Ni bien fue elegido presidente, con serios cuestionamientos y legitimidad, hubo protestas y mucha resistencia del pueblo norteamericano. Tuvo desde su campaña un discurso agresivo contra los inmigrantes, sobre todo de aquellos países que los propios EEUU destruyeron como Irak. Con los latinoamericanos ha sido especialmente agresivo al modificar leyes que los protegían y amenazar con colocar un muro entre EEUU y México.

Aunque dice que se va a reunir pronto con Kim Jong-un, desde que asumió el mando ha tenido al mundo en vilo al amenazar con borrar del mapa a Corea del Norte. El reconocimiento de Jerusalén como nueva capital de Israel por parte de Trump ha agudizado aún más el conflicto con los palestinos y el mundo árabe. Y está el asedio, boicot e injerencias en Venezuela coordinando con Colombia, Argentina, Perú y Brasil una política de aislamiento que podría acabar en una intervención militar.

Pero estas y otras “perlas” (como llenar de bases militares toda la región) no las sabe nadie porque los medios jamás se ocupan de ellas. Por consiguiente, la gente asume esta cumbre como si fuera “semana santa”, una oportunidad para sacar la cabeza del balde de agua sucia que el neoliberalismo nos obliga a meter de lunes a sábado y hasta domingos.

Las protestas que antes se organizaban contra una eventual visita de presidentes norteamericanos, ahora se organizan por venezolanos y peruanos contra una eventual visita al “desinvitado” Maduro.

Más allá hay organizaciones sociales y políticas de izquierda organizando una cumbre de los pueblos. Pequeñas islas en donde se tratarán los temas que justamente los grandes medios jamás tocan.

Es interesante el síntoma de la soledad de las cumbres. La cumbre de presidentes padece soledad de pueblo, soledad de legitimidad, pues se hace a espaldas de la gente. Es en realidad una cumbre de empresarios, es casi un CADE continental lleno de lobistas, cabilderos “transadores” y mercaderes de alto vuelo, más sus operadores mediáticos para decidir el destino de sus respectivos países y ver la mejor manera de explotar más y mejor a sus respectivos pueblos.

Producto de la despolitización, desinformación y fragmentación de las izquierdas las otras cumbres alternativas, lejos de convocar a las masas indignadas padecen de soledad de indignados, pues las mayorías simplemente ya no secretan la hormona de la indignación, dos décadas de políticas neoliberales le han inhibido esa glándula. Aún estamos viendo cómo podemos revertir esta situación lamentable. No es que queramos que la gente vuelva a quemar banderas norteamericanas, no, pero por lo menos que exista una pequeña masa crítica que pueda denunciar con firmeza una cumbre sin pueblo y que recibiremos a un empresario-presidente gringo que en el fondo nos odia.

No se vayan de viaje, no se queden en sus casas, busquen esas cumbres ciudadanas y alternativas para reflexionar juntos sobre lo que pasa en el país, en América y el mundo. Investigue, entérese e indígnese. Haga todo aquello que la gran cumbre de “gobernabilidad y corrupción” no hará. Informarse, organizar al pueblo y empezar a cambiar las cosas.


Escrito por

Jorge Millones

Trovador y productor. Aficionado a la filosofía y las ciencias sociales.


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Cascabel: Textos, imágenes y sonidos para el cambio.

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