desde este momento, no más hermanitos

Nycolas Cruz

La ley del revólver

Publicado: 2018-02-16


Mientras la administración Trump “eleva plegarias” por las víctimas del enésimo tiroteo en EEUU, esta vez en una escuela de La Florida, nada dicen sobre políticas efectivas contra la proliferación de armas. Las críticas y reproches vienen de muchos sectores de la ciudadanía norteamericana y cada vez más altisonantes.  

Según Shannon Watts, fundadora de Moms Demand Action, una organización que lucha contra la tenencia de armas de fuego: “EEUU tiene la tasa más alta de violencia armada de los países desarrollados”, lo que comprueba que la política indiscriminada que promueven los lobbies pro armamento (como la tristemente célebre Asociación Nacional del Rifle) no aporta para nada a la seguridad ciudadana, todo lo contrario.

¡BANG!

Como mostrara Michael Moore en su célebre documental “Bowling for Columbine” la cultura del “revolver al cinto” es alimentada por el miedo: primero fue el miedo a los indios, después de haberlos traído como esclavos apareció el miedo a los negros, más tarde el miedo a los inmigrantes, el miedo al comunismo, el miedo al terrorismo y una larga lista de miedos que son exacerbados por Hollywood y que han contribuido a normalizar el hecho de armarse hasta los dientes. La necesidad de sentirse seguros ha erosionado el valor por la vida humana.

En la gran mayoría de los casos los “tiradores” son supremacistas blancos o tienen algo que ver con organizaciones conservadoras de ese tipo. Hasta ahora los medios y las autoridades los tratan de “enfermos mentales” y los usan para decir que “a más shooters, más necesidad de comprar armas”. Los defensores del “derecho” a armarse encajan en el típico perfil de hombres blancos, anglosajones y protestantes, WASP por sus siglas en inglés (White, Anglo-Saxon and Protestant) Conservadores que han llegado incluso a esgrimir argumentos que apelan a la fundación del país: “La Independencia y la conquista del Oeste se lograron gracias a las armas, forman parte de nuestra fundación nacional”. Sin embargo, el grueso de la ciudadanía norteamericana se manifiesta contra las armas.

En este caso, Nycolas Cruz, el “tirador de San Valentín”, como empieza a llamarlo la prensa, era un joven blanco adoptado por una familia latina, al fallecer los padres adoptivos se quedó desamparado, pero encontró cobijo y apoyo en casa de amigos y familiares. A donde se mudaba, llevaba su fusil AR-15 y las autoridades le permitieron conservarlo siempre que “lo guardara en un armario, con llave”. Cruz tenía la llave.

Hay fotografías en las redes sociales de Cruz apoyando la campaña de Trump y circula información de un supuesto entrenamiento del joven de 19 años con un grupo supremacista conservador y pro-armas. De lo que no tiene duda el FBI es que Cruz tenía entrenamiento y sabía usar su armamento. La comunidad de la escuela Marjory Stoneman Douglas High School, en la ciudad de Parkland sabía de lo “problemático” de Cruz y de su intención de volverse un “professional school shooter”, pues habría publicado un vídeo en septiembre en su cuenta de You Tube y alguien habría hecho una denuncia, sin embargo, el FBI no encontró el nombre del denunciante.

familiares de las víctimas en la puerta de la escuela

AR-15

El fusil AR-15 es el arma preferida de los tiradores. Fabricado por la empresa COLT es un fusil de asalto ligero con capacidad de 25, 35 y hasta 100 veloces cartuchos. Totalmente ergonómico, se puede adaptar a las necesidades del tirador al modificar a voluntad la longitud, el cañón y los visores. En los últimos años ha protagonizado algunas de las más sangrientas masacres en EE. UU, como en Las Vegas (58 muertos y más de 500 heridos en 2017), así como en la masacre de Orlando, cuando un guardia de seguridad disparó contra 49 asistentes de una discoteca en 2016.

Según la Asociación Nacional del Rifle el AR-15 es el arma más vendida en los EEUU y para adquirirla solo basta ser mayor de edad y no tener antecedentes penales, como el caso de Cruz. Es una letal arma de guerra, pero respaldada por la legislación norteamericana para uso civil. Irónicamente, los especialistas concuerdan en que su alta demanda se debe a las masacres en las que fue protagonista, aumentando sus ventas, en menos de dos años, en 61%.

El pingüe negocio de las armas y el temor ciudadano por la inseguridad van de la mano. Y son precisamente los medios y la industria del entretenimiento los que alientan la cultura armamentista norteamericana. Ambas industrias se retroalimentan, mientras una cultiva el miedo en los hogares, la otra ofrece la “solución” en forma de AR-15, sí, aquel fusil que sale en la tele. Va a ser muy difícil romper ese lobby, así como el lobby relacionado a la guerra, EEUU sigue siendo el principal exportador de armas en el mundo y sus contratistas siempre han estado presentes en casi todos los conflictos del planeta.

COLT AR-15

“HASTA LA VISTA BABY”

Si las industrias de la guerra se alimentan de petróleo, es obvio que encontraremos al lobby bélico norteamericano promoviendo guerras en tierras que tengan la maldición de los hidrocarburos. Irak fue un claro ejemplo de ello, en los años posteriores a la invasión se subastó por etapas las reservas del petróleo iraquí, el tercer país más rico en crudo del planeta. Entre los principales compradores estaban funcionarios de la pasada administración Bush y sus contactos en empresas petroleras de los EEUU.

Las fuerzas económicas detrás de la política exterior norteamericana apuntan desde hace tiempo al país petrolero más rico de la región: Venezuela. A parte de sus problemas internos, incapacidad para revertir su situación política, su dependencia total de un solo recurso y el boicot económico de las oligarquías, el verdadero interés de la gira latinoamericana del secretario de Estado Rex Tillerson no fue la “democracia y los DDHH”, sino, el petróleo venezolano y destruir la correlación política progresista en la región que surgió con el chavismo.

Un país que promueve el uso indiscriminado de armas en sus propios ciudadanos, que invade a otros por petróleo, que no suscribe acuerdos internacionales de DDHH, ni de cambio climático quiere enseñarle a los demás cómo deben ser sus democracias.

Una bala es una bala, aunque venga pintada con las palabritas “libertad y democracia”.


FUENTE: diariouno.pe


Escrito por

Jorge Millones

Trovador y productor. Aficionado a la filosofía y las ciencias sociales.


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Cascabel: Textos, imágenes y sonidos para el cambio.

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