reconoce sus orígenes

AQUEL 1917

Publicado: 2017-10-13

El hombre llegó por la mañana con el pan para el desayuno y un periódico bajo el brazo. Su esposa, hecha un manojo de nervios no había podido dormir en toda la noche, miraba por la ventana mientras el café se enfriaba en aquel cuartito en la cuadra 14 de la calle Spielgasse, Zúrich, que los había mantenido ocultos en un exilio que duraba ya 10 años.  

Nadya Krupskaya lo abraza y le dice que temía que ya no regresara, Vladimir le corresponde, la tranquiliza y le confirma que el contacto suizo con el imperio alemán garantizaba un viaje seguro hasta Rusia. Era el tercer año de la primera guerra mundial, la peor conflagración de la humanidad hasta ese momento y Vladimir Ilich Ulianov, conocido como Lenin, se disponía a regresar a la madre Rusia cruzando territorio alemán en un tren financiado por el Káiser Willhem II, el peor enemigo de su patria.

GOOD BYE LENIN

Muchos años se había preparado el revolucionario ruso para ese momento, un bolo de nostalgia, pena y rabia se le atragantaba en la garganta. Miraba a su esposa y recordaba todo lo que tuvo que perder al salir de Rusia, la muerte de su hermano, abandonar a su familia, a los camaradas. Pero enseguida recibía ese shock de adrenalina que lo levantaba de la silla con los ojos encendidos, ésa adrenalina a la que se hacen adictos muchos militantes regresaba a su pecho. Luego del exilio y la persecución política llegaban noticias de la revolución de febrero, del gobierno provisional de Gueorgui Lvov y Kérenski (con el  "apoyo crítico" de sus antiguos camaradas bolcheviques) de las revueltas de campesinos, soldados y trabajadores en todo el país. Las condiciones eran inmejorables para regresar e incorporarse al proceso revolucionario. Por su parte, lo único que deseaba el Káiser alemán era sacar a Rusia de la guerra y enfrentarse solamente a los aliados. El frente interno que derrocó al Zar Romanov le cayó de perillas.

El 9 de abril de 1917 a las 3 de la madrugada, una treintena de camaradas rusos estaba ya en el andén del tren. Abordaron mientras eran despedidos por compañeros de muchas nacionalidades y algunos rusos que los consideraban traidores por pactar con los alemanes en plena guerra. Solo la Internacional pudo acallar los gritos desaforados de “¡Cobardes, traidores!” de algunos rusos. El tren partió de Zúrich rumbo a Schaffhausen la ciudad fronteriza con Alemania.

el tren de lenin

El destino final era Petrogrado en Rusia y para ello debía hacer algunos transbordos. Frizt Platten, líder de la socialdemocracia suiza había logrado sellar el acuerdo para que los alemanes dejaran pasar a Lenin y a los comunistas rusos. Lenin había pedido como condición viajar en un vagón sellado del que no podría bajar ni tener contacto con nadie hasta salir de territorio alemán. Pedía para el vagón una suerte de status “diplomático” en el que solo estarían los exiliados rusos.

Los viajeros rusos a insistencia de Lenin no dieron sus nombres, todos eran identificados por números y el propio Platten viajaba con ellos como garante e intérprete. Abandonaban por fin el territorio de la siempre neutral Suiza

Según el historiador británico Robert Service en su libro “El tren sellado”: “En la estación de Gottmadingen, ya en Alemania, se produjo el cambio de trenes. Dos oficiales del ejército alemán embarcaron en el mismo vagón que los exiliados y se instalaron en un compartimento de tercera clase en uno de los extremos. Se trazó con tiza una línea blanca en el suelo para delimitar el "territorio alemán" del "territorio ruso".

Después de un largo viaje llegan a Berlín en donde se demoran algunas inquietantes horas. Se especula si aquí hubo conversaciones con los alemanes o no, si aquí decidió -o no- cambiar su plan táctico y acelerar el proceso revolucionario saltándose el periodo de modernidad capitalista para Rusia. El hecho es que durante el trayecto Lenin fue cambiando y asumiendo los desafíos del nuevo escenario.

El 12 de abril llegaron a Sassnitz, en la costa báltica, embarcaron en el ferry sueco "Reina Victoria", con destino a Trelleborg. Desde allí prosiguieron, de nuevo en tren, hasta Malmo y después, en un ferrocarril nocturno, hasta Estocolmo. Suecia lo recibió como un héroe y al dirigirse a Finlandia manda el primer telegrama a su hermana confirmado su inminente llegada. La prensa bolchevique anuncia que va a llegar y se genera gran expectativa.

El 16 de abril llegan a Petrogrado y es recibido por una multitud con pancartas y vivas a la Revolución. En el andén Lenin improvisa un discurso: “El pueblo necesita paz, el pueblo necesita pan, el pueblo necesita tierra. Y ellos le dan guerra, hambre, no pan y dejan a los terratenientes con la tierra. Debemos luchar por la revolución social, luchar hasta el final, hasta la victoria completa del proletariado. Larga vida a la revolución social internacional". Inmediatamente después, el hombre que venía de la apacible Zúrich, estaba en la convulsionada Rusia, escribiría frenéticamente las “tesis de abril” que guiarían el accionar revolucionario llevando a los bolcheviques al poder, cambiando para siempre el rostro de Europa y dejando su sello imborrable en todo el siglo XX.

YELLOW SUBMARINE

Por aquellos días el Perú se encontraba en un áspero conflicto diplomático con el Imperio Alemán pues un submarino germano había hundido al barco mercante Lorton en costas españolas. Alemania aducía que el cargamento del Lorton era para la fabricación de explosivos para los aliados y su capitán era de nacionalidad estadounidense. El Lorton viajaba con bandera peruana y su capitán Franck Sanders ya estaba nacionalizado peruano hace meses.

Por esos años el Perú pudo haberse metido a una guerra tan cruenta como lejana y de alguna forma, ajena. El gobierno del presidente José Pardo y Barreda después de exigir una reparación económica y las disculpas del caso a los alemanes tuvo el tino de romper relaciones diplomáticas y no pasar a mayores. Después de un encendido debate y calmar las voces belicistas, el Congreso peruano apoyó la moción del Ejecutivo y el canciller Tudela procedió a la ruptura de relaciones con Alemania.

Un año después del suceso el Perú confiscó los barcos alemanes atracados en El Callao. El Comercio informaba: “Se procedió al desembarco de las tripulaciones de los vapores y buques alemanes. Se trataba de un total de 177 marineros y 43 oficiales. Todos fueron ubicados en el Cuartel del Arsenal. Las naves detenidas fueron el velero Maipo, las barcazas Omega y Tellus, y los vapores Anubis, Marie, Luxor, Sierra Córdoba y Rhakotis”. Muchos marineros alemanes se quedarían en el Perú rehaciendo sus vidas, la guerra en Europa los había dejado sin familia.

DANCE IN THE DARK

Aquel 1917, mientras los bolcheviques tomaban el control de Rusia en octubre y el periodista y comunista norteamericano John Reed iba acopiando información in situ para escribir su célebre libro “10 días que estremecieron al mundo”, llegaba a Lima la bailarina suizo-italiana Delia Franciscus, conocida artísticamente como Norka Rouskaya (no, no era rusa) como parte de su gira sudamericana. Según una crónica del colónido Abraham Valdelomar, la performance de Rouskaya en el Teatro Municipal fue espléndida y -hoy diríamos- de una gótica belleza.

El auditorio limeño quedó impactado no solo por el talento y belleza de la bailarina, sino también, por las piezas que escogió: “La marcha fúnebre” del polaco Fryderyk Chopin y “La danza macabra” del francés Camille Saint Saëns. En esta última describe a la muerte danzando y tocando el violín a medianoche.

NORKA ROUSKAYA

El 4 de noviembre estaban en el mítico Palais Concert algunos miembros del grupo Colónida, artistas y otros intelectuales departiendo con Norka Rouskaya. Avanzada la noche y avanzados en tragos partieron en dos grupos hacia el cementerio Presbítero Maestro. Cargados de bohemia llegaron en dos automóviles cerca de la una de la madrugada un joven José Carlos Mariátegui, César Falcón, J. Varas, un violinista de apellido Cáceres, Sebastián Lorente y Guillermo Angulo, Puente Arnao, la bailarina y su madre.

Previamente, Falcón y Alejandro Ureta habían convencido al encargado del camposanto que les diera permiso para la ejecución de una danza artística, muy similar a la que hiciera Isadora Ducan o Tórtola Valencia en Europa. Pero la cita fue pactada a las 8 de la noche. Los jóvenes y la bailarina se aparecieron de madrugada y escogieron la tumba de Ramón Castilla para ejecutar “La danza macabra”.

En pleno acto, fueron detenidos por el coronel Arias, prefecto de Lima. Rouskaya estaba cubierta solo por una delgada malla gris, ella y los sorprendidos noctámbulos fueron arrestados y llevados a la comisaría.

En un acto que hoy podría considerarse de “rebeldía contracultural”, el joven José Carlos Mariátegui se vio involucrado en un “escandalete” junto a César Falcón, que ya eran conocidos por la prensa y la pacata sociedad limeña. Se habló de brujería, profanación y falta de respeto. El Comercio informó extensamente de lo ocurrido, la Iglesia presionó, pero luego de detenerlos una noche, el juez Cebrián los soltó a todos.

mariátegui, COLÓNIDA Y ROUSKAYA

Mariátegui publicó días después una huachafa nota aclaratoria en el diario el Tiempo, se nota que había sentido la presión social. Entre engoladas palabras y enrevesadas excusas quiso justificar con argumentos esteticistas la irrupción al cementerio. Pide que le crean y reafirma que es un cristiano devoto con credenciales muy católicas. Es sin duda, el fin de su “edad de piedra”, como el mismo afirmaría años después.

Dos años después de este suceso, partiría Mariátegui hacia Europa, conocería de cerca los procesos revolucionarios, las vanguardias, aprendería otras lenguas y asumiría su orientación socialista. Y aunque no pudo llegar a la Unión Soviética y conocer a Lenin, tuvo acceso a abundante información de primera mano.

1917 fue un año decisivo para el mundo. Y en ese acto disruptivo en el cementerio, entre amigos queridos, arte y bohemia, estaba enterrando quizás Mariátegui a Juan Croniqueur y estaba brotando en él aquella adrenalina que sintió alguna vez Lenin en su pecho, esa adrenalina a la que se hacen adictos los militantes y que los cambia para siempre.

el amauta
jc mariategui


Escrito por

Jorge Millones

Trovador y productor. Aficionado a la filosofía y las ciencias sociales.


Publicado en

Cascabel: Textos, imágenes y sonidos para el cambio.

Blog para compartir reflexiones que acicateen el pensamiento crítico y circular información solidaria e inflamable.